El Gran Capitán

La Granada de los Reyes Católicos

Una fascinante figura en época de los Reyes Católicos fue un militar afamado de sus tropas, Don Gonzalo Fernandez de Córdoba, más conocido como, el Gran Capitán.

Jugó un crucial papel en la llamada Guerra de Granada. En ésta, el último sultán nazarí, Boabdil, fue tomado prisionero, y se vio obligado a firmar una tregua con Don Fernando de Aragón. Con este tratado convirtió a Granada en un reino vasallo de Castilla, dejando en prenda sus hijos pequeños. Así, Ahmed, hijo de Boabdil pasó gran parte de su infancia con el Gran Capitán, que lo trató como un hijo, hasta que le fue devuelto a su padre tras la rendición de la ciudad de Granada en 1492. La política unió a Don Gonzalo y a Boabdil, y lo que comenzó como un pacto entre caballeros acabó en una gran amistad, que incluso llevó al Gran Capitán a acompañar al último sultán nazarí en su embarque en Almuñecar, exiliándose al Norte de África.

Don Gonzalo se casó con Doña María Manrique, mujer culta de la Corte de la Reina Isabel de Castilla, a quien siempre admiró y veneró, hasta sus últimos días.

Don Gonzalo fue un hábil estratega en el campo de batalla, supo muy bien cómo organizar sus ejércitos, de ello nos dan muestras sus múltiples victorias en Italia, donde se ganó el sobrenombre de “El Gran Capitán”.

Admirado por todos, el Papa Julio II lo quiso para su guardia personal, pero él, siempre fiel al rey Don Fernando, declinó esta y otras muchas ofertas. También el sultán turco Bayaceto II valoraba su inteligencia y caballerosidad, pero él siempre fiel a España, rehusaba con amabilidad.

A raíz de la muerte de Isabel en 1504, la política española e internacional da un giro, muy especialmente con la boda entre Don Fernando de Aragón y Germana de Foix, de la Casa Real de Navarra.

Fernando nunca se fió de la lealtad de Gonzalo, actitud totalmente injustificada, y, ese héroe al que muchos autores dedicaron versos, poemas y panegíricos, cayó en desgracia, fue traicionado por su señor, que relegó su figura al olvido, le dejó a un lado en la organización de sus nuevos ejércitos, y él, enfermo y envejecido prematuramente, se apagó poco a poco hasta morir en 1515.

Doña María decidió construir un panteón acorde con su fama y figura, para ello, pedirá permiso hasta el propio Emperador Carlos V, y así, el Monasterio de San Jerónimo se convertirá en un lugar de enterramiento único en la ciudad de Granada, con un programa iconográfico sin precedentes, muestra de la gran cultura clásica procedente de Italia que imbuía al Gran Capitán y a su mujer. Resultado de ello es la decoración de sus bóvedas, con figuras de héroes y heroinas de la Antigüedad Clásica, mostrando atributos y virtudes de sus fundadores.

Es una visita obligada en la ciudad, este Monasterio de San Jerónimo, donde en nuestra visita guiada contaremos las mil y una batallas del Gran Capitán, junto con toda la simbología que encierra la Capilla Mayor de la Iglesia. Y como no, contaremos la leyenda de Don Gonzalo: “Entre picos, palas y hazadones… cien millones”.

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