La Granada de ayer

Los guías oficiales de Granada, Antonio Bonilla, Pablo Romero y Cristina Muñoz han colaborado en la campaña de las Cervezas Alhambra titulada Volver, donde hemos vuelto al pasado, a la nostalgia, y a volver a degustar la cerveza reeditada de 1964.

En esta “Granada de Ayer” hemos paseado por el centro histórico de la ciudad, desde lugares tan emblemáticos como la Fuente de las Batallas, descubriendo edificios del ayer y del hoy, redescubriendo edificios, comercios y negocios que han perdurado a lo largo de todo el siglo XX y que hoy día, en el siglo XXI, aún sobreviven, y son por ello precisamente, supervivientes.

Para mí ha sido un placer documentarnos en un pasado de la ciudad que ha dejado visibles sus recuerdos o sus cicatrices. He disfrutado mucho viendo como arquitectos de comienzos de siglo, Ángel Casas, Francisco Prieto Moreno, Miguel Olmedo, Juan Montserrat, entre otros, nos han dejado maravillas que hoy perduran: Teatro Isabel la Católica, Hotel Victoria, Edificio de Correos, Biblioteca Pública del Salón… Y sin embargo, muchos desaparecidos ya, han dejado paso a las nuevas tendencias y a las nuevas vanguardias (Cristina Muñoz).

Hemos querido transcribir las palabras del periódico Ideal publicado el día 13 de mayo 2018, las palabras de Jesús Lens:

“Organizó Cervezas Alhambra un paseo por la Granada de ayer, la de mitad del siglo pasado, la Granada de todos los días por la que todos transitamos a toda velocidad, con la vista puesta en nuestros móviles o en el semáforo de enfrente, esperando con impaciencia a que cambie de color.

Un paseo tranquilo y relajado, conducidos por la mano sabia y experta de los guías descubriendo Granada (Cristina Muñoz), que nos permitió mirar, ver y observar mientras caminábamos, descubriendo detalles de nuestra Granada que suelen pasarnos inadvertidos. Como la enorme figura de Isabel la Católica que corona su Teatro. O las escamas de la cúpula que corona el Hotel Victoria. O el racionalismo trazado con tiralíneas del edificio de Correos. Una visita que nos condujo, sin nostalgia, hasta los viejos raíles del tranvía que, en las cercanías de Derecho, quedan como símbolo de un pasado que se reinventa, en pleno siglo XXI, gracias al éxito y a la popularidad del Metro. Parar en la calle Mesones, frente a la Farmacia Gálvez donde Falla daba rienda suelta a su hipocondría o junto a los locales que albergaron la imprenta que editó el primer libro de Lorca, “Impresiones y Paisajes” autopublicado por su familia tras un viaje por Castilla del joven poeta.

Seguir caminando y suspirar frente a las persianas echadas, tiempo ha y de forma irreversible, por la Librería Estudios. Persianas cubiertas por pintadas…  y por decenas de pegatinas anunciando servicios de cerrajería, auténtica plaga estética de los paisajes urbanos del siglo XXI. Persianas que certifican el fracaso y la ruina de la especulación mal entendida. Persianas que demuestran, también, que preferimos llorar por los fantasmas del pasado que defender los negocios vivos del presente; tanto Amazon, e-commerce y tanta leche… Pasar junto al Madrigal, un milagro de nuestro tiempo que, con los carteles de la imprescindible ‘Lucy’ animándonos a traspasar sus puertas, es la prueba viviente de que todavía se puede ir al cine; una costumbre, un rito, una ceremonia que supone más, mucho más que sólo ver una película. Terminar en las Titas, junto al puente de las Brujas, brindando con esa Alhambra Edición Limitada Grada que homenajea la célebre botella de 1964 y que nos permite hacer un viaje en el tiempo que, durante un par de horas, también lo fue en espacio, físico y mental. ¡Salud!”.

Restaurar las paratas del Generalife

Tres intensos días 8,9 y 10 de Mayo 2018 en el Palacio de Carlos V, hemos asistido a numerosas charlas y conferencias acerca de las diferentes intervenciones y restauraciones que se están llevando a cabo y que se llevarán a cabo en la ciudad palatina de la Alhambra.

 

 

Nos hemos centrado en la intervención de las paratas del Generalife, que está llevando a cabo Doña Isabel Bestué, que comenzó en el año 2004.

Se centra en el muro de contención de las paratas del Generalife, que, increíblemente sus huertas siempre han sido cultivadas, desde época nazarí hasta hoy, siempre con continuidad, lo cual, nos parece un regalo a nuestra vista, pues el paraje medieval sería muy similar a lo que hoy día vemos.

Ha comprendido una restauración material, ha permitido mejorar el conocimiento para técnicas de intervención de la tierra, y nos ha ayudado a saber mejor cuáles eran estas técnicas de construcción con el uso de la tierra, ya que hasta el momento no se había hecho una restauración similar.

Entre el año 2004-2006 se hizo una limpieza vegetal, ya que había árboles que crecían de forma descontrolada, especialmente almeces, que habían surgido de forma espontánea,  y se apoyaban en los muros nazaríes. En el año 2011 se comienza el primer proyecto de intervención, la Huerta Grande dividida en cuatro paratas y se centran en el muro principal que sostiene la parata número dos.

El visitante puede apreciar fácilmente esta restauración, se ve desde el Paseo de las Torres, junto a la Torre de los Picos, o desde la Torre de la Cautiva, cuando vemos esa magnífica vista del Generalife.

El trabajo resultó bastante lento para permitir conservar bien ciertas partes que se hallaban en un muy buen estado de conservación, y, otras en cambio, estaban bastante dañadas, especialmente la coronación, por efecto de las raíces de muchos árboles y filtración de aguas posterior.

Se estudiaron las diferentes intervenciones anteriores de Torres Balbás y de Prieto Moreno, que eran soluciones dadas con el paso del tiempo para evitar que el muro se deteriorara más y más, pero que eran soluciones temporales y ahora, que ha pasado mucho más tiempo, se han decidido retirar ciertos almeces cuyas raíces estaban a punto de tirar el muro lateral izquierdo, y la restauración continúa en este punto.

Una primavera en los Jardines del Generalife

La primavera de este año, 2018 está siendo muy atípica, ya que ha hecho frío hasta hace muy pocos días, y ha llovido inusualmente mucho este invierno, pero que mucho, mucho.

Sierra Nevada está plagada de nieve, con espesores de más de 4 metros en muchas de sus zonas, y la nieve ha cubierto zonas muy bajas este año, zonas donde sólo llega la lluvia, de forma que, en varias ocasiones han caído copos de nieve en la ciudad de Granada este pasado invierno.

Las flores de han hecho de rogar, han tardado en florecer. Los primeros en florecer, como siempre, los almendros. Luego hicieron su aparición los ciruelos japoneses, con sus llamativas flores rosa pálido, y los durillos con sus flores blancas que poblaron todos los rincones de los Jardines del Generalife.

Ahora, en abril 2018, los lirios o Iris Germánicas están en su esplendor, de vivos y llamativos colores, la variedad azul, la que pintó Van Gogh, y blancos y amarillos colorean todas las superficies del Generalife, arriates, jardines y bancales.

Resaltan en sus zonas bajas las huertas, con sus alcachofas y sus habitas, que muy pronto estarán listas para ser consumidas. Y ya se sabe como dice el dicho “una huerta es un tesoro si quien la cultiva es un moro”.

Las glicinas, unas florecidas, las otras a punto de florecer, rellenan con sus azulados pétalos las pérgolas, e incluso algunas dejan entrever sus rositas Bansiae, pequeñas y enredadas a través de sus ramas.

Sólo hay alguna tímida rosa que ha hecho su aparición, el resto aguardan temperaturas más cálidas para eclosionar, mientras que las peonías están en su apogeo, aunque por poco tiempo, pues florecen muy pocos días cada año.

Frutales se entremezclan con verduras, plantas aromáticas se dejan entrever entre flores, hierbas con poderes medicinales, y mucho más, compone hoy día los jardines del Generalife de la Alhambra, con algo menos de 300 plantas y árboles, de la cuales un 40% se plantaba en época medieval.

Nos encantaría guiarte por un sendero plagado de plantas, nos encantaría enseñarte el poder de las plantas en época medieval, qué plantaban, por qué lo plantaban, qué usos tenían antes y para qué se usan en la actualidad.

Ven con nosotros a disfrutar de la Flora de los Jardines del Generalife y del Partal, y ven ahora, porque es justo ahora, cuando se puede disfrutar de todos los aromas y de todos los colores, de la huerta, y del jardín.

Una habitación propia, Federico García Lorca

UNA HABITACIÓN PROPIA

Exposición del día 24 de Marzo al 24 de Junio 2018, en el Centro Federico García Lorca de la Plaza de la Romanilla s/n.

La exposición es gratuita hasta completar aforo.

Esta exposición nos muestra a Federico, nacido en el corazón de la Vega granadina, Fuentevaqueros, con una niñez que discurre entre Valderrubio, Fuentevaqueros y Granada. Criado pues, en un ambiente rural, muy provinciano, decide extender sus alas y se traslada a la capital, Madrid, a la famosa Residencia de Estudiantes. Esta nueva posibilidad le introduce en lo más selecto de la Sociedad Española, con los mejores profesores, con unas instalaciones adecuadas al estudio e investigación, y le pone al alcance de su mano conferencias, charlas, cursos, un mundo mágico donde jóvenes estudiantes brillantes se moldean y forman en la España del momento.

Esta Residencia fue fundada en 1910, y Federico estará en ella de 1919 hasta 1936, aunque en los últimos años de forma muy temporal e intermitente. En ella se buscará la excelencia, favorecida con la tolerancia y, de ella van a surgir muchas figuras destacadas como el propio Federico, el pintor Salvador Dalí, el cineasta Luis Buñuel o el científico Severo Ochoa. A ella acudían como visitantes asiduos o residentes Miguel de Unamuno, Manuel de Falla, Juan Ramón Jiménez, José Ortega y Gasset o Rafael Alberti. Fue foro de debates de la vida intelectual de la Europa entreguerras. Entre otras personalidades la visitaron, Albert Einstein, Marie Curie, Igor Stravinsky, Paul Walter Gropius, Henri Bergson y Le Corbusier.

Costaba nada más y nada menos que la friolera cantidad de 7 pesetas al día, una pequeña fortuna de entonces, y, Federico mandará una carta a su padre, tras el fracaso del Maleficio de la Mariposa, que fue su primera obra teatral fallida:

“Te suplico que me dejes aquí… A mí ya no me podéis cambiar. Yo he nacido poeta y artista, como el que nace cojo, como el que nace ciego, como el que nace guapo. Dejadme las alas en su sitio, que yo os respondo que volaré bien…”.

Y así fue, pues Federico rozó el cielo con sus alas, dejándonos un legado de poesía y teatro mundialmente conocido y de un valor incalculable.

Si quieres aprender más cosas sobre su vida y sobre su obra, no dejes de hacer con nosotros la visita temática de la Granada de Federico García Lorca.

El Gran Capitán

La Granada de los Reyes Católicos

Una fascinante figura en época de los Reyes Católicos fue un militar afamado de sus tropas, Don Gonzalo Fernandez de Córdoba, más conocido como, el Gran Capitán.

Jugó un crucial papel en la llamada Guerra de Granada. En ésta, el último sultán nazarí, Boabdil, fue tomado prisionero, y se vio obligado a firmar una tregua con Don Fernando de Aragón. Con este tratado convirtió a Granada en un reino vasallo de Castilla, dejando en prenda sus hijos pequeños. Así, Ahmed, hijo de Boabdil pasó gran parte de su infancia con el Gran Capitán, que lo trató como un hijo, hasta que le fue devuelto a su padre tras la rendición de la ciudad de Granada en 1492. La política unió a Don Gonzalo y a Boabdil, y lo que comenzó como un pacto entre caballeros acabó en una gran amistad, que incluso llevó al Gran Capitán a acompañar al último sultán nazarí en su embarque en Almuñecar, exiliándose al Norte de África.

Don Gonzalo se casó con Doña María Manrique, mujer culta de la Corte de la Reina Isabel de Castilla, a quien siempre admiró y veneró, hasta sus últimos días.

Don Gonzalo fue un hábil estratega en el campo de batalla, supo muy bien cómo organizar sus ejércitos, de ello nos dan muestras sus múltiples victorias en Italia, donde se ganó el sobrenombre de “El Gran Capitán”.

Admirado por todos, el Papa Julio II lo quiso para su guardia personal, pero él, siempre fiel al rey Don Fernando, declinó esta y otras muchas ofertas. También el sultán turco Bayaceto II valoraba su inteligencia y caballerosidad, pero él siempre fiel a España, rehusaba con amabilidad.

A raíz de la muerte de Isabel en 1504, la política española e internacional da un giro, muy especialmente con la boda entre Don Fernando de Aragón y Germana de Foix, de la Casa Real de Navarra.

Fernando nunca se fió de la lealtad de Gonzalo, actitud totalmente injustificada, y, ese héroe al que muchos autores dedicaron versos, poemas y panegíricos, cayó en desgracia, fue traicionado por su señor, que relegó su figura al olvido, le dejó a un lado en la organización de sus nuevos ejércitos, y él, enfermo y envejecido prematuramente, se apagó poco a poco hasta morir en 1515.

Doña María decidió construir un panteón acorde con su fama y figura, para ello, pedirá permiso hasta el propio Emperador Carlos V, y así, el Monasterio de San Jerónimo se convertirá en un lugar de enterramiento único en la ciudad de Granada, con un programa iconográfico sin precedentes, muestra de la gran cultura clásica procedente de Italia que imbuía al Gran Capitán y a su mujer. Resultado de ello es la decoración de sus bóvedas, con figuras de héroes y heroinas de la Antigüedad Clásica, mostrando atributos y virtudes de sus fundadores.

Es una visita obligada en la ciudad, este Monasterio de San Jerónimo, donde en nuestra visita guiada contaremos las mil y una batallas del Gran Capitán, junto con toda la simbología que encierra la Capilla Mayor de la Iglesia. Y como no, contaremos la leyenda de Don Gonzalo: “Entre picos, palas y hazadones… cien millones”.

Camarín de la Virgen del Rosario

IGLESIA DE SANTO DOMINGO

Hay un pequeño lugar, desconocido, recoleto pero enigmático, dentro de la Iglesia de Santo Domingo, el Camarín de la Virgen del Rosario.

Es una construcción encuadrada dentro del siglo XVIII, pleno apogeo del estilo Barroco, ubicada en el Barrio del Realejo.

Este camarín de la Virgen del Rosario, copatrona de Granada, conmemora por sus cuatro costados la victoria en la Batalla de Lepanto. Fue un combate naval sucedido el 7 de octubre de 1571, que enfrentó al todopoderoso Imperio turco otomano contra España, Venecia y los Estados Pontificios. El Papa Pío V solicitó ayuda a Felipe II, y de esta forma España puso sus barcos, Venecia su fuerza y muy buenos generales, y, el Papa, la oración.

En todo el camarín se respira esta batalla: sus innumerables  pinturas murales con barcos y banderas, sus suelos repletos de barcos, pólvora, arcabuces… y la Virgen del Rosario, la mediadora y la gran salvadora, gracias a la cual, Don Juan de Austria y Don Álvaro de Bazán, buscaron la estrategia más certera y, uno avanzando, y, otro en la retaguardia, condujeron a la victoria final. El primero, Don Juan, era hermanastro de Felipe II, hijo natural de Carlos V, que fue reconocido al final de la vida del Emperador, que fue nuestro comandante. El segundo, Don Álvaro, militar y almirante español de gran renombre y hombre clave en la victoria porque gracias a sus órdenes, se salvó la flota cristiana en tres momentos críticos.

Pascasio de Baños fue el gran mecenas y gran devoto de esta Virgen. Nos dejó una obra única, irrepetible y, también nos dejó, muchos enigmas, pues no disponemos de planos, ni sabemos quién lo hizo, y tampoco va a tener precedentes conocidos ni imitadores posteriores, repito, única e irrepetible. Aunque sí conocemos al autor de las pinturas murales, de las salas adyacentes al Camarín: Chavarito, Domingo Echevarría. Él nos dejó plasmada la Batalla de Lepanto en techos, pechinas, y muros.

La Virgen del Rosario, símbolo de los dominicos, presenta diferentes atributos: la estrella, que es uno de los más característicos; el perro; y como no, el rosario, que suele llevar en la mano, del cuello, del cinturón. A esta Virgen está dedicado íntegramente el Camarín, donde se nos muestra una Virgen vestida con manto y vestido de plata, donde este color invade paredes y techos.

Es un lugar que no podemos dejar de ver en la ciudad. Algunos días está abierto al público por el módico donativo de 2 euros, pero si quieres venir con nosotros, efectuaremos la reserva cualquier día de la semana  y te explicaremos la historia de este Camarín.

Judería en Granada ¿Mito o realidad?

JUDERÍA EN GRANADA ¿MITO O REALIDAD?

Los historiadores disponemos de Fuentes Documentales como escritos de la época, libros, cartas o Yacimientos Arqueológicos, que nos ayuden a dilucidar, qué es lo que hubo o dónde lo hubo.

 

Muchas veces, confiamos en los diferentes autores, cuyo legado nos ha llegado, aunque éstos estaban viciados por la sociedad que les tocó vivir, y las páginas de la Historia han sido escritas desde sus propias perspectivas. No podemos conformarnos con eso, hay que investigar, indagar, buscar las diferentes fuentes, y, en un tema como del judío, hemos de contrastar fuentes escritas por cristianos, musulmanes y judíos. Y, según mi visión, intentar conciliar todas estas posturas.

GARNATHA AL-YAHUD EN SEFARAD

Existieron comunidades judías en Sefarad: Toledo, Gerona, Sevilla, Córdoba, Granada… Aunque, desgraciadamente carecemos de un registro documental y lo que es aún más complicado, arqueológico. En el caso de Granada, gran parte de los archivos se perdieron en época Nazarí (1238-1492) y lo que es más flagrante aún, tras su expulsión en 1492.

Realmente, no sabemos ciertamente nada su ubicación exacta y sobre cuántas sinagogas hubo en la ciudad. Otra laguna, es el nombre de Garnatha, cuándo realmente se le dio y, con qué habilidad supieron los judíos establecer esa gran similitud entre el nombre de la ciudad y el nombre latín del fruto del granado, “Púnica Granatum”, “Garnatha” o Granada. Así quedó constituida la Garnatha al Yahud o la Granada de los judíos.

El judío, al igual que el musulmán o el cristiano, buscan legitimar su poder y su estirpe, así que, intentarán unir sus genealogías con las más antiguas vinculadas con la familia de David o con la nobleza de Jerusalén. De forma que, este deseo de legitimar, va a llevar aparejado nombrarse herederas de las comunidades primitivas judías procedentes de la destrucción del Primer Templo de Jerusalén por Nabucodonosor de Babilonia en el 586 a.C. Aunque otros autores piensan, pudieran proceder de la destrucción del Segundo Templo por el Emperador Tito en el año 70 d.C.

En el siglo IV y posteriores hasta el siglo X, es un periodo que disponemos de poca información, muy escasa documentación y es una época oscura en la que, probablemente, cohabitarían cristianos con judíos, y, seguramente lo harían en los mismos lugares, aunque se produciría una paulatina separación, debido a los rituales y formas de vida judías que tienden a segregarse.

Sí conocemos con certeza que en el siglo X en Granada había un asentamiento urbano judío, ya que hubo un visir Samuel ibn Nagrella, que tuvo el favor de los reyes ziríes granadinos, Habus y Badis, y alcanzó la cima, siendo un alto cargo en la corte de la época. Nagrella, sabio, docto, hábil político, refinado y culto, supo ganarse el favor de los sultanes, y poner en lo más alto su condición de judío, al servicio de la corte musulmana. Pero nada es eterno, su muerte conllevó la sucesión de su hijo, Yehosef y aunque culto como su padre, no tenía su talante y eso conllevó a urdir un complot para matarle. Se generó un ambiente de violencia brutal que conllevó al pogromo de 1066, donde muchos judíos murieron, difícil de cuantificar, aunque algunos autores hablan de 3.000.

La llegada de los Almorávides en 1090 fue otro duro revés para la comunidad judía que consiguió subsistir, aunque, bastante mermada. Fanáticos y muy ortodoxos, los Almorávides terminaron de hundir a esta comunidad judía. Pese a todo, nos quedará el Reino Nazarí, tierra de refugio para muchos judíos a lo largo del siglo XIV y XV.

Sabemos que, una minoría judía vivirá en el Reino Nazarí de Granada, dedicada al comercio, la artesanía, y cuya actividad principal fue el comercio de la seda, y más especialmente, hacer de enlaces entre los musulmanes granadinos y los comerciantes genoveses. Va a ser el último momento de esplendor de la comunidad judía en España.

El 31 de Marzo de 1492, conquistada ya la ciudad, los Reyes Católicos con la mediación del Inquisidor Torquemada, tomarán la determinación de la expulsión judía de todos su reinos, como límite, a finales del mes de julio. Se da la opción de conversión o expulsión, y, los judíos no opusieron resistencia.

José Luis Lacave, nos indica la posible extensión del Barrio Judío, pues aunque no ha sido conservado, y se disponen de pocos datos fiables, no debió ni ser tan grande, ni ser tan numeroso, como algunos viajeros o escritores nos han hecho creer. Jerónimo Münzer, nos dejó sus escritos de viajero en 1494, indicando que, “El rey Fernando ordenó demoler el lugar donde habitaban unos 20.000 judíos…”, acertado con su ubicación en la zona del Barrio del Realejo, pero, algo exagerado en cuanto al número ya que otros autores como Ladero Quesada y López de Coca sitúan en torno a unos 1.300-1.500, que pudieran ser unos 500 judíos en la capital.

Si deseas conocer cuáles eran los posibles límites del barrio, cuánto medía, dónde estaba posiblemente su sinagoga y mil cosas más, no dudes en contratar con nosotros, la Ruta de las Joyas del Realejo.