Fanal

FANAL

¿Qué es un fanal y para qué era utilizado?

El fanal era un faro que llevaban los barcos como insignia de su categoría colocado en su popa.

Así, la galera del fanal, será la mejor armada, la más grande y quien lleve al personaje principal, sirviendo de luz guía al resto de los barcos.

Eran verdaderas obras de arte que se fueron enriqueciendo con el tiempo. Los orfebres dejaban en ellas todo su ser y adoptaron diferentes formas en corcondancia con la categoría del mando en cuestión, siendo símbolo de autoridad naval.

Los capitanes valoraban altamente los fanales, y muchos de ellos los coleccionaban, a modo de recordatorio de sus éxitos navales. En muchas ocasiones eran colocados en sus palacios o regalados para ser expuestos en iglesias o en sitios públicos, como muestra del fruto de su éxito.

El de nuestra foto corresponde a la nave de Don Álvaro de Bazán, nuestro más emblemático marino, que la llevó en su barco, la nave capitana de Nápoles, en la famosa Batalla de Lepanto.  En Granada, en el Camarín de la Iglesia del Rosario hay una copia de dicho fanal.

Don Álvaro al final de la contienda se hizo con el fanal turco,  de la nave capitana de Alí-Bajá, que hoy día se expone en el Monasterio de Guadalupe en Cáceres. Aún hoy día se puede observar en él la dureza de la cotienda, con todas los agujeros de los proyectiles dejados en su superficie.

Don Juan de Austria llevó tres fanales en su galera, que eran tres magníficas joyas, realizadas en plata repujada y les puso el nombre de las tres virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad.

En 1571 tuvo lugar esta mencionada Batalla de Lepanto, donde España va a poner las naves, el Papa va a poner su rezo y Venecia su fuerza. Todos unidos para frenar el avance turco del Imperio Otomano en Europa, y milagrosamente, esta triple alianza tendrá una victoria insospechada.

El Papa sabrá utilizar sabiamente esta victoria a favor de la Virgen del Rosario, de la cual era devoto Don Álvaro de Bazán, que la llevará en su nave para que le proteja, y así, será por mediación de la Virgen del Rosario que se ganará dicha batalla. 

Una copia de esta Virgen está en la Iglesia de Santo Domingo de Granada, aunque la Virgen original la tiene el Museo de la Marina en Madrid.

Esta batalla con su correspondiente victoria,  se puede ver en las pinturas murales del Camarín de la Virgen del Rosario en Granada. Muchos personajes se reconocen en los muros, Don Álvaro de Bazán, Don Juan de Austria o Andrea Doria. Además de todas las naves con sus banderas, entre las que se divisan con claridad la bandera de la media luna del Imperio Turco Otomano.

Supieron muy bien jugar sus cartas en la contienda. Muchas naves quedaron replegadas dando ventaja a los turcos, ellos pensaron que ya estaba todo ganado. Cuando ya parecía estar todo decidido, avanzaron las naves de la triple alianza y fueron decisivas para la victoria. 

El Papa dijo entonces que ni España ni Italia habían ganado la batalla, si no que la había ganado la mediación de la Virgen del Rosario. Así, el día 7 de octubre de 1571 la ganadora era la Virgen, y tal día se le dedica a ella desde entoces.

Pueden realizar con nosotros la visita al Camarín de la Virgen del Rosario donde les descubriremos muchos otros secretos, de los dominicos, de su devoción a la Virgen del Rosario, de la Batalla de Lepanto y su triple alianza o Liga Santa.

Consulte nuestro calendario con la visitas guiadas.

Leyenda Negra

LEYENDA NEGRA

 

¿En qué consistió la Leyenda Negra y cómo afectó a España?

La leyenda negra para España supuso una serie de ideas inventadas por el resto de las naciones europeas para desprestigiar los avances y los logros realizados por la España del Siglo del Oro.

En muchas ocasiones se tomaba un hecho histórico de forma distorsionada o se contaba una verdad a medias.

Esta leyenda negra aún hoy día acompaña a la historia de España, si bien actualmente hay muy buenos historiadores que se han documentado a conciencia.

España fue un país que, dividido en una serie de reinos antagónicos que pugnaban por el poder, en menos de 30 años se unificó y se convirtió en la primera potencia mundial, dominando medio mundo. Esto fue algo que suscitó celos y no fue tomado a la ligera por el resto de los países europeos, que, no supieron encajar que, un pequeño país dividido en reinos, pudiera haberse convertido en el número uno mundial en unos pocos de años.

No podemos obviar, que, política y religión iban unidas intrínsecamente la una con la otra en esta época. Ello supuso que con las conquistas territoriales iban unidas la ferviente labor religiosa en las nuevas tierras conquistadas. Así España se convirtió en la vanguardia del catolicismo. A consecuencia de la religión católica, España ha arrastrado y arrastra el sambenito de la Inquisición. Sin embargo, la persecución religiosa protestante del siglo XVI y XVII en el resto de Europa alcanza cifras de mortandad mucho más elevadas que la española, que recibió la mala fama, por una mayor duración y por la prensa negativa, fruto de esta leyenda negra. Y para más inri, también se culpará a los católicos por el gran incendio de Londres de 1666. España exportará su cultura, sus ideas, sus universidades y su pensamiento.

Son los tiempos en que Carlos V frena el avance de la reforma protestante en Europa y se combate este protestantismo a través del Concilio de Trento. De forma que, esta leyenda negra nace en países protestantes como Inglaterra, Holanda y Alemania y no en países católicos, por muy enemigos de España que fueran como Francia, cosa que no deja de ser curiosa.

Uno de los puntos en contra de España fue su gran preocupación por conservar todo en archivos, de hecho uno de los sobrenombres del rey Felipe II era el “rey papelero”. De esta forma será muy fácil buscar los abusos que cometieron algunos de los nuevos conquistadores en América, pero nada podremos cuestionar las masacres de los anglosajones en la actual América del Norte contra los nativos, porque no hay documentación que así lo verifique.

Nos servirá modo de ejemplo para ver este tema de la leyenda negra, las Filipinas: unas islas situadas en el Océano Pacífico que recibieron su nombre por el rey Felipe II. Fueron gobernadas por España durante el transcurso de tres siglos y medio, hasta que en 1898 fueron anexionadas a Norteamérica. España mantuvo las Filipinas aunque no le eran rentables, pues de ellas no venían metales preciosos y fueron muy caras de mantener por la costosísima travesía de los barcos. Allí se exportó la religión, la cultura y la lengua, de hecho las islas sirvieron de base para las misiones jesuitas por Asia. Estados Unidos va a conquistar Cuba, Puerto Rico y Filipinas, van a mandar su flota cuyo desencadenante es la explosión de uno de sus barcos “El Maine” que culpan a España por haberlo torpedeado, cuando los hechos no aparecen claros, e incluso algunas voces señalan que fue dinamitado por los propios barcos americanos para culpar a España, hecho que nunca fue aclarado. Lo cierto es que a Filipinas van a suprimir el castellano, imponer su lengua inglesa y abolir el catolicismo, aunque todos sus esfuerzos serán vanos en este último punto. Pensaron doblegarían a la población, pero la población filipina se rebela, así el general Jacob Hurd Smith dirá: “No quiero prisioneros, quiero que matéis y queméis todo lo posible: cuanto más, mejor” y “matar a toda persona que pueda llevar un arma, es decir, a todo aquel que tenga más de 10 años”.

Podría poner muchos más ejemplos, pero espero estos hayan sido suficientes para escenificar el significado de leyenda negra española.

Triaca, Bergamota y Yusuf II

TRIACA, BERGAMOTA Y YUSUF II

En este pequeño artículo, explico de forma breve qué era la triaca, qué relación tuvo con el sultán nazarí de la Alhambra, Yusuf II, que gobernó sólo nueve meses (1391-1392) y como éste fue envenenado con bergamota.

¿Qué es la triaca y para qué se usaba?

Era un compuesto de origen vegetal, animal o mineral, donde se reunían muchos diferentes ingredientes, la mayoría secretos, para combatir numerosas enfermedades y picaduras de animales venenosos.

La triaca fue usado en tiempos antes de Cristo como antídoto contra muchos venenos, y llegó a ser considerado como la panacea universal, es decir, como sanador de cualquier enfermedad. Así se convirtió en un poderoso fármaco, al que sólo podían optar los más ricos de la sociedad del momento y cuyo secreto, sólo lo conocían los mejores médicos de la época.

Los ingredientes iban cambiando según la cultura y la época, aunque algunos componentes aún hoy día no han podido ser identificados, pero los más comunes eran el opio, jenjibre, valeriana, ruibarbo, mirra, goma arábiga, y muchas otras.

Se cuenta que el origen de la triaca era el mitridato que lo comenzó a usa el rey del Ponto, Mitrídates en Asia Menor que para protegerse de posibles envenenamientos, tomó todo tipo de sustancias y cuando lo derrotó Pompeyo, intentó envenenarse sin éxito porque ya era inmune a todo tipo de sustancias, así que finalmente, terminó sus días muerto por uno de sus generales que le pidió le atravesase con una espada.

Trasladando nuestra historia al periodo musulmán, sabemos que se utilizó la triaca en numerosas ocasiones en la corte nazarí, ya que muchos de los sultanes de esta dinastía entre el siglo XIII-XV fueron envenenados.

Entre ellos, se cuenta que Yusuf II que brevemente reinó entre los años 1391 y 1392, fue envenenado con bergamota, y los médicos de la época intentaron salvarle utilizando la famosa triaca, pero no había remedio posible.

Muchos se preguntan cómo se produjo tal envenenamiento, con la fruta de la bergamota, procedente de la región de Calabria, al sur de Italia. Es una fruta parecida a la naranja en cuanto a su toque de acidez y amargor. De la raspadura de su cortezase extrae el aceite esencial que tiene numerosas aplicaciones, entre ellas el aromatizar el té negro, como el earl tea, o curar problemas del sistema digestivo como cólicos, parásitos o en caso de digestión difícil.

Pero hay que tener una gran precaución porque es fotosensibilizador, y, precisamente por esta propiedad desaconsejan su exposición solar, porque puede provocar fuertes quemaduras.

De esta forma, Yusuf II fue envenado, de una forma original, sin dejar huella ni rastro, en forma de regalo, pero un regalo envenenado.

De suerte que, el regalo vino en forma de ropaje lujoso, rociado previamente con abundante aceite esencial de bergamota, llegando dicho regalo de forma misteriosa a la corte, y fue a parar a manos del sultán, que, tras probarse dichos ropajes, enfermó y su cuerpo se cubrió de quemaduras. La aljuba rica en seda y oro era una tentación demasiado grande para Yusuf que no pudo evitar.

Los médicos más prestigiosos fueron llamados para intentar sanarlo, e intentaron usar la famosa triaca que por supuesto, no dio ningún resultado, y a los pocos días falleció.

Hay una maravillosa novela de Gastón Morata, “el perfume de Bergamota” que nos narra de forma deliciosa, la muerte de este sultán, cómo se urdió la trama, cómo se consiguió envenenar y quiénes fueron los culpables.

Recomiendo leer la novela, muy bien llevada, amena, muy bien documentada, donde se nos muestra que esta dinastía, la famosa corte nazarí, estaba repleta de intrigas, envenenamientos y conspiraciones palaciegas.

Actualmente, este aceite esencial de la bergamota se usa altamente en perfumería.

Hoy día este aceite lo lleva un tercio de los perfumes utilizados por hombres y la mitad de los perfumes usados por las mujeres.

Palacio de Cuzco

EL PALACIO DE CUZCO

Se podría pensar que un Palacio con tal nombre se encuentra en Perú.

Nada más lejos de la realidad pues se haya a 6 kilómetros de Granada, en el pequeño pueblo de Víznar.

Fue mandado construir por el Arzobispo Manuel Moscoso y Peralta, que aunque nacido en Perú, se convirtió en Arzobispo de Granada.

Fue un hombre rico, de alta posición social, que, sufrió una grave depresión en su vida, al morir su esposa y un poco más tarde su hijo. Por avatares del destino llegó al mundo eclesiástico, y se convirtió en Arzobispo de la ciudad de Granada.

El Palacio de Viznar empezó su construcción en el año 1795, aunque no muchos años más tarde, va a morir su patrocinador, D. Manuel Moscoso en el año 1811.

El Palacio de Víznar o más conocido como, Palacio de Cuzco es una construcción aneja a la Iglesia Parroquial de Víznar.

Se ha conocido tradicionalmente como el lugar de veraneo de muchos de los Arzobispos de Granada.

Comenzó siendo una modesta casa, hasta que el Arzobispo Moscoso la transformó en un rico palacio, dotado con pozo y huertas.

El edificio se alza, grande, imponente, abandonado. Cubierto por las hojas del otoño, rotos sus postigos de madera, perdidas muchas de las pinturas murales de sus muros. En algunas de ellas se dejan entrever escenas mitológicas o paisajes costumbristas. Lo más curioso, algunos de ellos nos muestran escenas del Quijote.

El jardín enorme, muestra aún en su estado de dejadez, su gran influencia italiana. Tras el jardín, los 2.500 metros de palacio, con sus tres plantas, conserva a duras penas, algunos de sus elementos decorativos primitivos.

Entre magnolios, cipreses y plátanos de sombra, se asoman unas fuentes, ya muy tímidas, de las que sólo podemos imaginar el apacible sonido del agua, pues se encuentran en total estado de abandono. Un jardín que en sus tiempos de esplendor albergaba una colección de más de 20 esculturas diseminadas entre todos los rosales y arboleda.

Con los avatares del tiempo llegará la desamortización de Mendizabal y a partir de 1835 la propiedad pasará a manos privadas.

Hoy día aún hoy continúa en manos privadas, y se ha ofertado para la construcción de un hotel de lujo. Si llegara a realizarse la venta para esta finalidad, recuperaría parte del esplendor perdido. Aunque tal vez debiera de ser adquirido por el Estado y recuperar el brillo de antaño, y ser lo que fue, un Palacio digno de Arzobispos.

Las Joyas de la Reina Isabel

LAS JOYAS DE LA REINA ISABEL Y SU LEYENDA

 

¿Qué pasó con las joyas de la Reina Isabel?

¿De verdad las tuvo que vender para sufragar los gastos del viaje de Cristóbal Colón a través del mar?

Las maravillosas joyas de los reyes eran utilizadas en época de escasez, así oro, plata, joyas y piedras preciosas se pesaban para conocer su valor, y eran empeñadas en caso de apuro dejado como garantía de préstamos. Luego en época de bonanza eran rescatados, y esto fue precisamente, lo que ocurrió con las joyas de la Reina Isabel, que estaban ya pignoradas.

Cuando Colón presentó su proyecto ambicioso a la Reina Isabel, ella se sintió muy atraída por la idea de esta posible financiación, aunque la Guerra de Granada había dejado mermados todos los recursos de Castilla, y ciertamente ella, no tenía como financiarlo. El hijo de Cristóbal Colón, Hernando, contó que tal fue el interés despertado por la Reina, que hasta estaba dispuesta a empeñar sus propias joyas para sufragar los gastos del viaje, pero claro, esta idea derivó en pensar que había vendido sus joyas para ello. No era descabellado pensarlo, porque era práctica habitual entre reyes empeñar joyas en épocas de carestía.

Lamentablemente, la costosa Guerra de Granada había llevado a la Reina mucho antes, a tenerlas que dejar en depósito para poder precisamente sufragar ésta, la Guerra de Granada, última gran cruzada contra el Islam, que terminará con la Rendición de Granada, tras mermar la caja de caudales real.

Se sabe con certeza que el judío Luis de Santángel aportó una suma considerable al proyecto de Cristóbal Colón, de forma que, se hizo este préstamo sin tener necesidad de contar con el aval de las Joyas de la Reina Isabel.

En esta época nunca se consideró una joya como algo propio, pues podían ser dadas como regalos o también podían ser dejadas en prendas en época de escasez. Al igual que muchas de ellas eran modificadas, y en buenas épocas añadían más piedras preciosas o metales más nobles. Las alhajas eran tomadas en cuenta por su alto valor económico y no se atendían a sus características estéticas.

Se cuenta que, el famoso collar de Balajes o rubíes morados perteneció a la madre de Fernando el Católico, Juana Enríquez. Lo dará Fernando como regalo a su esposa Isabel, que tuvo que pignorarlo para pagar a unos soldados que la protegían en Ávila, y pasó mucho más tiempo en manos de los prestamistas que en manos de sus legítimos dueños. Tras la muerte de Isabel fue recuperado pero Fernando no tardó en volverlo a empeñar para poder costear la cuantiosa dote de su hija Catalina con Enrique VIII. Este famoso collar sufrió alguna modificación pues la Reina Isabel encargó al platero Jaume Aymerich añadir 16 flechas, pasándose a llamar el collar de las Flechas.