El museo arqueológico de Granada es una visita obligada en la ciudad de la Alhambra, y más aún, por tratarse de un bien gratuito para los miembros de la Comunidad Económica Europea.

Tras una restauración demasiado dilatada del Museo Arqueológico, por desavenencias competenciales y económicas, 8 años cerrado al público, ha abierto hace unos meses, 3 salas con 150 piezas, que oscilan entre 1.4 millones de años hasta la finalización del periodo nazarí musulmán (1481).

Si bien son piezas de reputada relevancia, sin embargo, se hace un poco corta la visita, más especialmente, para estudiosos en profundidad de la materia.

Actualmente cuenta el Museo Arqueológico con visita abierta al público, e incluso, realizando una reserva podemos contar con un arqueólogo que nos explica las tres salas con su evolución temporal y artística.

Yo he tenido la suerte de que me acompañara el arqueólogo Moisés, en una visita de algo menos de una hora de duración, descubriendo la evolución del ser humano como cazador, cazador-recolector, hasta la llegada de asentamientos gracias a la agricultura. Se continúa con la labor de recipientes para conservar alimentos e inicio de un comercio, hasta la llegada de civilizaciones como la romana que con sus calzadas expanden su cultura y productos, llegando hasta el periodo musulmán de Al-Andalus.

La primera sala está dedicada a la Prehistoria, en el periodo Paleolítico y Neolítico, y todas las piezas así lo atestiguan, siendo la más importante, el diente de Orce, de un niño que se ha convertido en el resto humano más antiguo encontrado en Europa.

Moisés, nos ha destacado unas pequeñas zapatillas de esparto, que se han encontrado en la cueva de los Murciélagos de Albuñol. Es impactante ver el buen estado de conservación que tienen datando de la Edad del Cobre, y ha sido debido, al guano o excrementos de los murciélagos, que, cubriendo gran parte de los ajuares y objetos cotidianos, nos han llegado en excepcional estado de conservación. Al igual que se han encontrado muchos objetos realizados en esparto y una diadema de oro que también se encuentra expuesta en la misma vitrina. Pulseras, peines, fíbulas y esculturillas votivas de marfil y alabastro completan la primera sala. Por cierto, materiales que no hay en nuestra zona, con lo cual nos hablan de un incipiente comercio, más concretamente el marfil venido de África.

La cueva de los Murciélagos actualmente está muy transformada debido a las extracciones de plomo y de guano, que se puede utilizar como abono ecológico muy apreciado por ser rico en nitrógeno, potasio y fósforo, e incluso hay una leyenda urbana que dice que con el guano se obtiene el rimel, cosmético muy usado en la actualidad.

La segunda sala nos muestra las diversas culturas colonizadoras de tierras granadinas y la época íbera, con el comercio del Mare Nostrum, donde vemos una fotografía de las industrias de Salazón de Sexi (Almuñecar -Granada), que pueden ser visitadas.

Lo que más me ha impactado de esta segunda sala, no han sido el Toro de Arjona o los relieves de caballos de Trasmulas, han sido las 3 urnas funerarias de la época fenicia, preciosos alabastrones, de un tamaño bastante importante, y, en la primera de ellas, vemos inscripciones egipcias, lo cual nos habla de un objeto egipcio, expoliado por los fenicios, y, gracias al comercio llegado a nuestro país, y reaprovechado con la misma utilidad. Seguramente sería un vaso canópeo egipcio convertido en una urna funeraria fenicia donde la incineración era práctica habitual. Dato claro y convincente de que los expolios de Egipto comenzaron en época muy temprana, así como los saqueos de sus tumbas.

La tercera sala es la sala de las grandes civilizaciones, romana y musulmana. Partimos del mundo romano con el Togado de Periate que es una de las piezas más destacables, una preciosa venus, y un busto de Ganímedes.

Muchos patricios construyeron sus villas en zonas periurbanas, y nuestro museo arqueológico, nos muestra diferentes ejemplos de ello, como el mosaico de los delfines, muy bonito y bien conservado.

Se pasa al mundo musulmán, en la segunda parte de la tercera sala, con algunas piezas destacables como lámparas de aceite de diversas procedencias y materiales, fuentes, alicatados, una preciosísima caja de taracea, y, el objeto más querido y valorado, el astrolabio de Ibn Zawal de 1481, construido en Granada por este artesano. Este objeto nos habla de un nivel de conocimiento alto y esmerado, ya que además de ser un instrumento de navegación para situar estrellas y guiarse los navegantes, era un objeto de función religiosa para conocer las horas de la oración, saber cuándo empezaba el Ramadán y poder orientarse correctamente hacia el muro de la Quibla. Y hay una pequeñita selección de monedas musulmanas, entre las cuales podemos destacar un dinar cuadrado de oro.

El Patio del Museo Arqueológico contiene cipos o marcadores romanos que se situaban en las calzadas, indicando nombre de emperador reinante, distancias y otras informaciones importantes, y, la pieza de mayor tamaño e importante, el mosaico de la villa romana de los Mondragones que para su correcta visualización la han colocado en la pared cuando era un suelo de una villa romana, con unos dibujos geométricos preciosos, y en bastante buen estado de conservación. Esta pieza es la que he escogido para poner la foto de este post para el blog, por su calidad, por tu tamaño y su especial estado de conservación.

El piso superior del museo tiene sus salas cerradas al público pero se puede acceder por las escaleras, para ver las maravillosas vistas hacia la ciudad palatina de la Alhambra con sus palacios y alcazaba. Y precisamente, el techo encima de las escaleras tiene un magnífico artesonado de madera, digno de ser admirado por el ensamblaje de sus piezas.

No debes perderte esta magnífica visita al Museo Arqueológico, bien de mano de nuestros guías oficiales profesionales de Granada Only, que encantados te transportaremos a un pasado muy lejano de los primeros pobladores de Granada, o bien por tu cuenta echar un vistazo a este magnífico legado, que además, es un placer gratuito.