Una habitación propia, Federico García Lorca

UNA HABITACIÓN PROPIA

Exposición del día 24 de Marzo al 24 de Junio 2018, en el Centro Federico García Lorca de la Plaza de la Romanilla s/n.

La exposición es gratuita hasta completar aforo.

Esta exposición nos muestra a Federico, nacido en el corazón de la Vega granadina, Fuentevaqueros, con una niñez que discurre entre Valderrubio, Fuentevaqueros y Granada. Criado pues, en un ambiente rural, muy provinciano, decide extender sus alas y se traslada a la capital, Madrid, a la famosa Residencia de Estudiantes. Esta nueva posibilidad le introduce en lo más selecto de la Sociedad Española, con los mejores profesores, con unas instalaciones adecuadas al estudio e investigación, y le pone al alcance de su mano conferencias, charlas, cursos, un mundo mágico donde jóvenes estudiantes brillantes se moldean y forman en la España del momento.

Esta Residencia fue fundada en 1910, y Federico estará en ella de 1919 hasta 1936, aunque en los últimos años de forma muy temporal e intermitente. En ella se buscará la excelencia, favorecida con la tolerancia y, de ella van a surgir muchas figuras destacadas como el propio Federico, el pintor Salvador Dalí, el cineasta Luis Buñuel o el científico Severo Ochoa. A ella acudían como visitantes asiduos o residentes Miguel de Unamuno, Manuel de Falla, Juan Ramón Jiménez, José Ortega y Gasset o Rafael Alberti. Fue foro de debates de la vida intelectual de la Europa entreguerras. Entre otras personalidades la visitaron, Albert Einstein, Marie Curie, Igor Stravinsky, Paul Walter Gropius, Henri Bergson y Le Corbusier.

Costaba nada más y nada menos que la friolera cantidad de 7 pesetas al día, una pequeña fortuna de entonces, y, Federico mandará una carta a su padre, tras el fracaso del Maleficio de la Mariposa, que fue su primera obra teatral fallida:

“Te suplico que me dejes aquí… A mí ya no me podéis cambiar. Yo he nacido poeta y artista, como el que nace cojo, como el que nace ciego, como el que nace guapo. Dejadme las alas en su sitio, que yo os respondo que volaré bien…”.

Y así fue, pues Federico rozó el cielo con sus alas, dejándonos un legado de poesía y teatro mundialmente conocido y de un valor incalculable.

Si quieres aprender más cosas sobre su vida y sobre su obra, no dejes de hacer con nosotros la visita temática de la Granada de Federico García Lorca.

El Gran Capitán

La Granada de los Reyes Católicos

Una fascinante figura en época de los Reyes Católicos fue un militar afamado de sus tropas, Don Gonzalo Fernandez de Córdoba, más conocido como, el Gran Capitán.

Jugó un crucial papel en la llamada Guerra de Granada. En ésta, el último sultán nazarí, Boabdil, fue tomado prisionero, y se vio obligado a firmar una tregua con Don Fernando de Aragón. Con este tratado convirtió a Granada en un reino vasallo de Castilla, dejando en prenda sus hijos pequeños. Así, Ahmed, hijo de Boabdil pasó gran parte de su infancia con el Gran Capitán, que lo trató como un hijo, hasta que le fue devuelto a su padre tras la rendición de la ciudad de Granada en 1492. La política unió a Don Gonzalo y a Boabdil, y lo que comenzó como un pacto entre caballeros acabó en una gran amistad, que incluso llevó al Gran Capitán a acompañar al último sultán nazarí en su embarque en Almuñecar, exiliándose al Norte de África.

Don Gonzalo se casó con Doña María Manrique, mujer culta de la Corte de la Reina Isabel de Castilla, a quien siempre admiró y veneró, hasta sus últimos días.

Don Gonzalo fue un hábil estratega en el campo de batalla, supo muy bien cómo organizar sus ejércitos, de ello nos dan muestras sus múltiples victorias en Italia, donde se ganó el sobrenombre de “El Gran Capitán”.

Admirado por todos, el Papa Julio II lo quiso para su guardia personal, pero él, siempre fiel al rey Don Fernando, declinó esta y otras muchas ofertas. También el sultán turco Bayaceto II valoraba su inteligencia y caballerosidad, pero él siempre fiel a España, rehusaba con amabilidad.

A raíz de la muerte de Isabel en 1504, la política española e internacional da un giro, muy especialmente con la boda entre Don Fernando de Aragón y Germana de Foix, de la Casa Real de Navarra.

Fernando nunca se fió de la lealtad de Gonzalo, actitud totalmente injustificada, y, ese héroe al que muchos autores dedicaron versos, poemas y panegíricos, cayó en desgracia, fue traicionado por su señor, que relegó su figura al olvido, le dejó a un lado en la organización de sus nuevos ejércitos, y él, enfermo y envejecido prematuramente, se apagó poco a poco hasta morir en 1515.

Doña María decidió construir un panteón acorde con su fama y figura, para ello, pedirá permiso hasta el propio Emperador Carlos V, y así, el Monasterio de San Jerónimo se convertirá en un lugar de enterramiento único en la ciudad de Granada, con un programa iconográfico sin precedentes, muestra de la gran cultura clásica procedente de Italia que imbuía al Gran Capitán y a su mujer. Resultado de ello es la decoración de sus bóvedas, con figuras de héroes y heroinas de la Antigüedad Clásica, mostrando atributos y virtudes de sus fundadores.

Es una visita obligada en la ciudad, este Monasterio de San Jerónimo, donde en nuestra visita guiada contaremos las mil y una batallas del Gran Capitán, junto con toda la simbología que encierra la Capilla Mayor de la Iglesia. Y como no, contaremos la leyenda de Don Gonzalo: “Entre picos, palas y hazadones… cien millones”.

Camarín de la Virgen del Rosario

IGLESIA DE SANTO DOMINGO

Hay un pequeño lugar, desconocido, recoleto pero enigmático, dentro de la Iglesia de Santo Domingo, el Camarín de la Virgen del Rosario.

Es una construcción encuadrada dentro del siglo XVIII, pleno apogeo del estilo Barroco, ubicada en el Barrio del Realejo.

Este camarín de la Virgen del Rosario, copatrona de Granada, conmemora por sus cuatro costados la victoria en la Batalla de Lepanto. Fue un combate naval sucedido el 7 de octubre de 1571, que enfrentó al todopoderoso Imperio turco otomano contra España, Venecia y los Estados Pontificios. El Papa Pío V solicitó ayuda a Felipe II, y de esta forma España puso sus barcos, Venecia su fuerza y muy buenos generales, y, el Papa, la oración.

En todo el camarín se respira esta batalla: sus innumerables  pinturas murales con barcos y banderas, sus suelos repletos de barcos, pólvora, arcabuces… y la Virgen del Rosario, la mediadora y la gran salvadora, gracias a la cual, Don Juan de Austria y Don Álvaro de Bazán, buscaron la estrategia más certera y, uno avanzando, y, otro en la retaguardia, condujeron a la victoria final. El primero, Don Juan, era hermanastro de Felipe II, hijo natural de Carlos V, que fue reconocido al final de la vida del Emperador, que fue nuestro comandante. El segundo, Don Álvaro, militar y almirante español de gran renombre y hombre clave en la victoria porque gracias a sus órdenes, se salvó la flota cristiana en tres momentos críticos.

Pascasio de Baños fue el gran mecenas y gran devoto de esta Virgen. Nos dejó una obra única, irrepetible y, también nos dejó, muchos enigmas, pues no disponemos de planos, ni sabemos quién lo hizo, y tampoco va a tener precedentes conocidos ni imitadores posteriores, repito, única e irrepetible. Aunque sí conocemos al autor de las pinturas murales, de las salas adyacentes al Camarín: Chavarito, Domingo Echevarría. Él nos dejó plasmada la Batalla de Lepanto en techos, pechinas, y muros.

La Virgen del Rosario, símbolo de los dominicos, presenta diferentes atributos: la estrella, que es uno de los más característicos; el perro; y como no, el rosario, que suele llevar en la mano, del cuello, del cinturón. A esta Virgen está dedicado íntegramente el Camarín, donde se nos muestra una Virgen vestida con manto y vestido de plata, donde este color invade paredes y techos.

Es un lugar que no podemos dejar de ver en la ciudad. Algunos días está abierto al público por el módico donativo de 2 euros, pero si quieres venir con nosotros, efectuaremos la reserva cualquier día de la semana  y te explicaremos la historia de este Camarín.