Judería en Granada ¿Mito o realidad?

JUDERÍA EN GRANADA ¿MITO O REALIDAD?

Los historiadores disponemos de Fuentes Documentales como escritos de la época, libros, cartas o Yacimientos Arqueológicos, que nos ayuden a dilucidar, qué es lo que hubo o dónde lo hubo.

 

Muchas veces, confiamos en los diferentes autores, cuyo legado nos ha llegado, aunque éstos estaban viciados por la sociedad que les tocó vivir, y las páginas de la Historia han sido escritas desde sus propias perspectivas. No podemos conformarnos con eso, hay que investigar, indagar, buscar las diferentes fuentes, y, en un tema como del judío, hemos de contrastar fuentes escritas por cristianos, musulmanes y judíos. Y, según mi visión, intentar conciliar todas estas posturas.

GARNATHA AL-YAHUD EN SEFARAD

Existieron comunidades judías en Sefarad: Toledo, Gerona, Sevilla, Córdoba, Granada… Aunque, desgraciadamente carecemos de un registro documental y lo que es aún más complicado, arqueológico. En el caso de Granada, gran parte de los archivos se perdieron en época Nazarí (1238-1492) y lo que es más flagrante aún, tras su expulsión en 1492.

Realmente, no sabemos ciertamente nada su ubicación exacta y sobre cuántas sinagogas hubo en la ciudad. Otra laguna, es el nombre de Garnatha, cuándo realmente se le dio y, con qué habilidad supieron los judíos establecer esa gran similitud entre el nombre de la ciudad y el nombre latín del fruto del granado, “Púnica Granatum”, “Garnatha” o Granada. Así quedó constituida la Garnatha al Yahud o la Granada de los judíos.

El judío, al igual que el musulmán o el cristiano, buscan legitimar su poder y su estirpe, así que, intentarán unir sus genealogías con las más antiguas vinculadas con la familia de David o con la nobleza de Jerusalén. De forma que, este deseo de legitimar, va a llevar aparejado nombrarse herederas de las comunidades primitivas judías procedentes de la destrucción del Primer Templo de Jerusalén por Nabucodonosor de Babilonia en el 586 a.C. Aunque otros autores piensan, pudieran proceder de la destrucción del Segundo Templo por el Emperador Tito en el año 70 d.C.

En el siglo IV y posteriores hasta el siglo X, es un periodo que disponemos de poca información, muy escasa documentación y es una época oscura en la que, probablemente, cohabitarían cristianos con judíos, y, seguramente lo harían en los mismos lugares, aunque se produciría una paulatina separación, debido a los rituales y formas de vida judías que tienden a segregarse.

Sí conocemos con certeza que en el siglo X en Granada había un asentamiento urbano judío, ya que hubo un visir Samuel ibn Nagrella, que tuvo el favor de los reyes ziríes granadinos, Habus y Badis, y alcanzó la cima, siendo un alto cargo en la corte de la época. Nagrella, sabio, docto, hábil político, refinado y culto, supo ganarse el favor de los sultanes, y poner en lo más alto su condición de judío, al servicio de la corte musulmana. Pero nada es eterno, su muerte conllevó la sucesión de su hijo, Yehosef y aunque culto como su padre, no tenía su talante y eso conllevó a urdir un complot para matarle. Se generó un ambiente de violencia brutal que conllevó al pogromo de 1066, donde muchos judíos murieron, difícil de cuantificar, aunque algunos autores hablan de 3.000.

La llegada de los Almorávides en 1090 fue otro duro revés para la comunidad judía que consiguió subsistir, aunque, bastante mermada. Fanáticos y muy ortodoxos, los Almorávides terminaron de hundir a esta comunidad judía. Pese a todo, nos quedará el Reino Nazarí, tierra de refugio para muchos judíos a lo largo del siglo XIV y XV.

Sabemos que, una minoría judía vivirá en el Reino Nazarí de Granada, dedicada al comercio, la artesanía, y cuya actividad principal fue el comercio de la seda, y más especialmente, hacer de enlaces entre los musulmanes granadinos y los comerciantes genoveses. Va a ser el último momento de esplendor de la comunidad judía en España.

El 31 de Marzo de 1492, conquistada ya la ciudad, los Reyes Católicos con la mediación del Inquisidor Torquemada, tomarán la determinación de la expulsión judía de todos su reinos, como límite, a finales del mes de julio. Se da la opción de conversión o expulsión, y, los judíos no opusieron resistencia.

José Luis Lacave, nos indica la posible extensión del Barrio Judío, pues aunque no ha sido conservado, y se disponen de pocos datos fiables, no debió ni ser tan grande, ni ser tan numeroso, como algunos viajeros o escritores nos han hecho creer. Jerónimo Münzer, nos dejó sus escritos de viajero en 1494, indicando que, “El rey Fernando ordenó demoler el lugar donde habitaban unos 20.000 judíos…”, acertado con su ubicación en la zona del Barrio del Realejo, pero, algo exagerado en cuanto al número ya que otros autores como Ladero Quesada y López de Coca sitúan en torno a unos 1.300-1.500, que pudieran ser unos 500 judíos en la capital.

Si deseas conocer cuáles eran los posibles límites del barrio, cuánto medía, dónde estaba posiblemente su sinagoga y mil cosas más, no dudes en contratar con nosotros, la Ruta de las Joyas del Realejo.