Reina Isabel la Católica y la leyenda de sus joyas

Reina Isabel la Católica y la leyenda de sus joyas

¿Qué pasó con las joyas de la Reina Isabel?

¿De verdad las tuvo que vender para sufragar los gastos del viaje de Cristóbal Colón a través del mar?

Descubre todos los mitos y leyendas urbanas de este tema, en nuestro post de Granada Only.

JOYAS DE LA MONARQUÍA

Las maravillosas joyas de los reyes eran utilizadas en época de escasez, así oro, plata, joyas y piedras preciosas.

Se pesaban para conocer su valor, y eran empeñadas en caso de apuro dejado como garantía de préstamos.

Luego en época de bonanza eran rescatados.

Y esto fue precisamente, lo que ocurrió con las joyas de la Reina Isabel, que estaban ya pignoradas.

JOYAS DE LA REINA ISABEL LA CATÓLICA

Cuando Colón presentó su proyecto ambicioso a la Reina Isabel, ella se sintió muy atraída por la idea de esta posible financiación.

Aunque la Guerra de Granada había dejado mermados todos los recursos de Castilla, y ciertamente ella, no tenía como financiarlo.

El hijo de Cristóbal Colón, Hernando, contó que tal fue el interés despertado por la Reina, que hasta estaba dispuesta a empeñar sus propias joyas para sufragar los gastos del viaje.

Pero claro, esta idea derivó en pensar que había vendido sus joyas para ello.

De aquí viene, precisamente, el título de nuestro post: la Reina Isabel la Católico y la leyenda de sus joyas.

No era descabellado pensarlo, porque era práctica habitual entre reyes empeñar joyas en épocas de carestía.

Lamentablemente, la costosa Guerra de Granada había llevado a la Reina mucho antes, a tenerlas que dejar en depósito para poder precisamente sufragar ésta, la Guerra de Granada.

Última gran cruzada contra el Islam, que terminará con la Rendición de Granada, tras mermar la caja de caudales real.

¿DE DÓNDE VINO EL DINERO PARA SUFRAGAR EL VIAJE DE CRISTÓBAL COLÓN?

Se sabe con certeza que el judío Luis de Santángel aportó una suma considerable al proyecto de Cristóbal Colón.

De forma que, se hizo este préstamo sin tener necesidad de contar con el aval de las Joyas de la Reina Isabel.

En esta época nunca se consideró una joya como algo propio, pues podían ser dadas como regalos o también podían ser dejadas en prendas en época de escasez.

Al igual que muchas de ellas eran modificadas, y en buenas épocas añadían más piedras preciosas o metales más nobles.

Así, las alhajas eran tomadas en cuenta por su alto valor económico y no se atendían a sus características estéticas.

COLLAR DE BALAJES, UNA PRECIADA JOYA

Se cuenta que, el famoso collar de Balajes o rubíes morados perteneció a la madre de Fernando el Católico, Juana Enríquez.

Lo dará Fernando como regalo a su esposa Isabel, que tuvo que pignorarlo para pagar a unos soldados que la protegían en Ávila.

Y pasó mucho más tiempo en manos de los prestamistas que en manos de sus legítimos dueños.

Tras la muerte de Isabel fue recuperado pero Fernando no tardó en volverlo a empeñar para poder costear la cuantiosa dote de su hija Catalina con Enrique VIII.

Este famoso collar sufrió alguna modificación pues la Reina Isabel encargó al platero Jaume Aymerich añadir 16 flechas, pasándose a llamar el collar de las Flechas.

  • ¿Te gustaría saber qué otras joyas preciosas de los reyes fueron vendidas y a manos de quién fueron a parar?
  • Si te apetece conocer más historias sobre preciadas joyas, escríbeme un comentario y te contaré muchas más historias.
  • Esperamos te haya gustado este artículo de la Reina Isabel la Católica y la leyenda de sus joyas.

Deja un comentario

Descubre Granada

Blog