Leopoldo Torres Balbás

Leopoldo Torres Balbás

Torres Balbás ha sido una de las figuras clave en la restauración monumental de comienzos del siglo XX.

Nacido en Madrid en 1888, estudió Arqueología y Arquitectura.

Es muy conocido por haber sido el restaurador de la Alhambra entre los años 1923-1936. Él supo poner fin a una labor de restauración fantasiosa y destructiva, que era la tendencia anterior.

HISTORIA DE LEOPOLDO TORRES BALBÁS

Leopoldo Torres Balbás fue heredero de las teorías conservadoras de Ruskin y en contra de la tendencia de Viollet le Duc.

Esto significa que respetó los edificios antiguos al máximo.

Así que, no añadió ni inventó en sus restauraciones.

En Granada le debemos mucho a Torres Balbás, ya que gran parte de nuestro patrimonio se conserva gracias a él.

Y no sólo se conserva, se conserva bastante fiel a como lo fue en su pasado.

Así pues, Leopoldo Torres Balbás fue un gran visionario de los criterios científicos y modernos.

Según su pensamiento quería: “conservar los edificios tal y como nos han sido transmitidos, preservarlos de la ruina, sostenerlos, consolidarlos, siempre con un gran respeto a la obra antigua, nunca completarlos ni rehacer las partes existentes”.

UN POCO DE LA VIDA DE TORRES BALBÁS

Torres Balbás cuando tenía 34 años fue nombrado arquitecto de la Alhambra y del Generalife de Granada, prácticamente carecía de experiencia en labores de restauración.

Aunque si poseía una muy sólida formación teórica.

Su labor ha sido imprescindible para poder mantener muchos de los edificios de Granada que hoy están en pie gracias a él.

SU TRAYECTORIA PROFESIONAL EN GRANADA Y EN LA ALHAMBRA

En la Alhambra va a crear la nueva entrada a la Casa Real o Palacios Nazaríes, que es el núcleo palatino de la Alhambra.

Restaura a la entrada de los palacios, el llamado Patio de Machuca.

Interviene en el Mexuar o Palacio de Justicia y realiza algunas reformas en el Palacio de Comares y en el Patio de los Leones.

Reestructuró el Palacio del Partal con algunos jardines, en forma de paratas, donde los protagonistas son los cipreses.

Él plantó muchos de ellos que aún hoy día perduran en estos bonitos jardines del Partal.

Realizó proyectos para la terminación del Palacio de Carlos V y la reparación del Convento de San Francisco, que actualmente es el Parador de Turismo.

Restaurará en la calle real la casa del Muftí y el Baño Real o Hamman.

Ya con una gran experiencia a sus espaldas, a partir de 1929 extendió el método de intervención, experimentado y depurado en la Alhambra a otros monumentos de la ciudad.

OTRAS INTERVENCIONES

Así pudo intervenir el templo de San Juan de los Reyes en el Albaicín, el Corral del Carbón en Granada capital junto al ayuntamiento de la ciudad, las Casas del Chapiz que se encuentran al pie del albaicín.

También intervervino, en  el Palacio de Dar-al Horra que es una auténtica maravilla musulmana y la Casa de los Girones.

Salvó nuestra famosa entrada a Granada, la puerta de Bib-Rambla, evitando fuera usada su piedra para otras construcciones.  Y la colocó en mitad del bosque de la Alhambra, donde se encuentra hoy día.

UNA INTERVENCIÓN DESAFORTUNADA

Torres Balbás va a demoler el hotel Siete Suelos, que existió desde 1870 a 1935.

Tapaba la puerta principal a la Medina de la Alhambra, pero era el hotel más conocido, famoso y de moda donde se alojaron personalidades como la Emperatriz Sisi, el escritor Hans Christian Andersen, Cánovas del Castillo, Pablo Sarasate…

Gracias a Torres Balbás en 1935 este hotel pasó a ser de la Alhambra y se decidió muy acertadamente su demolición.

Pero, evidentemente la decisión no gustó nada a sus propietarios.

Tampoco gustó su intervención como asesor en eliminar el trascoro de la Catedral de Granada, pues era de mediados del siglo XVIII.

Y lo que pretendió Torres Balbás fue darle la idea inicial de su gran arquitecto, Diego de Siloé, pues su retirada supuso dar más grandiosidad a la nave catedralicia.

Ambas actuaciones no fueron demasiado aplaudidas, y poco a poco, se fue ganando enemigos y detractores de su excelente labor.

RETIRÓ CUPULAS PERSAS DEL PATIO DE LOS LEONES

Otra de sus intervenciones, en el Patio de los Leones de la Alhambra, le llevó a ser ampliamente criticado por muchos sectores de la sociedad granadina.

El desmontó unas cupulillas persas que fueron colocadas en el Patio de los Leones por Modesto Cendoya, al tratarse de unos añadidos ficticios, decidió intervenir.

Pero esas cupulillas eran muy del gusto de la época, y no fue bien acogida la idea de retirarlas.

Uno de sus grandes amigos, Manuel de Falla, tuvo que mediar ante las críticas.

Pero la sublevación militar de 1936, la consiguiente Guerra Civil y la instauración de la Dictadura, llevaron a la destitución de Torres Balbás, que dedicó el resto de su vida a la docencia e investigación.

La Guerra Civil le sorprendió en Soria, su casa de Madrid fue saqueada por los milicianos republicanos y una gran pena, que su archivo personal fue destruido.

TRISTE FINAL

Quisiera finalizar mi artículo añadiendo que fue una figura internacional por sus postulados modernos y científicos en el campo de la conservación y restauración

Sin embargo, su final es muy triste.

Pues murió en 1960 a la edad de 72 años, atropellado por una motocicleta en Madrid.

PALABRAS DE SU DIARIO PERSONAL

Aquí os dejo, para concluir unas palabras literales sacadas de su diario personal, donde se traduce la pena de ser criticado en Granada por sus intervenciones e ir la sociedad en contra de él.

Hoy día si sabemos valorar su figura y todo lo que hizo por nuestra ciudad, finalmente, con como él dijo, se le ha hecho justicia:

“Desde 1923 hasta 1931, es decir, durante 8 años, trabajé constantemente en la Alhambra y en los monumentos de Granada: creo, en ese aspecto, haber cumplido ampliamente con mi deber.

Me encontré importantísimas partes de la Alhambra en ruina, toda ella llena de hoyos y agujeros, apenas sin jardines, viniendo a menos el arbolado.

Dejo la Alhambra completamente consolidada, aumentada su superficie con 12 fincas adquiridas en estos años.

Una porción de jardines nuevos, que antes no existían; una oficina bien montada y organizada, con centenares de planos.

El arbolado, reverdeciendo espléndidamente; agua a presión en las alamedas y en el palacio, numerosas albercas rehabilitadas, grandes superficies excavadas y urbanizadas.

El Palacio de Carlos V cubierto totalmente, terminadas algunas salas.

En el Generalife hecha una labor análoga.

En la población, rescatados de la destrucción inminente y reformados los siguientes edificios, la mayoría de los cuales habrían desaparecido sin mi intervención: el Bañuelo, el Corral del Carbón, la Casa del Chapiz, el Palacio de Daralhorra en Santa Isabel la Real, la Casa de los Girones.

En estos años recogí no pocos elogios de extranjeros y nacionales.

Procuré servir y complacer a todo el mundo, sin olvido de mi deber.

Y el hecho es que por lo visto se han ido acumulando odios y rencores contra mí en Granada que estallaron cuando la campaña del templete del Patio de los Leones.

Y que ahora han debido encontrar momento más propicio de manifestarse con todo el que no guardé normas de atención y cortesía, desde el alto clero hasta el último trabajador.

¿Fue por mis circunstancias familiares? Tal vez por todo ello.

Trabajo, dignidad, justicia, cortesía, todo ello no ha representado nada ante el rencor de la gente.

Pero la obra que yo hice en Granada no podrá borrarse fácilmente y estoy seguro de que en el porvenir se me hará justicia”.

*** Si quieres ver un pequeño vídeo para saber más de su figura, pincha en el enlace.

1 comentario en “Leopoldo Torres Balbás”

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