Jardines en el Islam

Jardines en el Islam

 

¿Cuál es la simbología de los jardines en el Islam?

¿Por qué eran tan importantes para ellos?

El oasis siempre ha tenido una amplia simbolización desde tiempos remotos.

Ha aparecido vinculado a prosperidad, a riqueza, o a un símbolo de poder.

JARDINES EN LA ANTIGÜEDAD

Desde el Egipto del 3.000 a.C. el jardín aparecía vinculado a familias pudientes que tenían jardines en su casa.

Así, solía estar en torno a un pequeño estanque donde había frutales y hierbas medicinales, para su aprovechamiento y para sus rituales funerarios.

En época griega eran famosos los jardines de Atenas, donde los maestros daban clases de filosofía.

Sin embargo, el jardín más antiguo conocido estaba en Persia, el famoso Pairi Daeza que se estima era del año 4000 a.C.

Por lo tanto, era un espacio cerrado y acotado, un edén, un paraíso.

En Irán y en Irak, se crearon los famosos qanats o canales de agua.

Además, estos qanats eran muchas veces subteráneos, con una magnífica ingeniería pues tenían la inclinación perfecta para que el agua puede fluir, no quede estancada y se convierta en un don divino regando huertas y jardines.

JARDINES EN EL ISLAM

En el mundo islámico se recrea el paraiso coránico, que es un lugar donde hay agua fresca, árboles frutales, y donde se puede comer y beber.

Así pues, esto es la significación de los jardines en el Islam.

En España, el patio de naranjos de la Mezquita en Córdoba pueda ser el ejemplo de jardín más antiguo que tengamos en Al-Andalus, donde existían palmeras y cítricos.

Como también mítico fue el jardín de Medina Azahara a pocos kilómetros de Córdoba capital, donde hubo jardines y albercas en abundancia.

O en los alcázares de Sevilla que se recrea el jardín musulmán del siglo XII, con jardines de andenes rebajados, zonas muy agradables para pasear y lugares muy frescos en los calurosos veranos del sur de España.

ALHAMBRA Y SU EDÉN

Finalmente, llegamos a nuestros jardines del Generalife de la Alhambra de Granada.

Aquí se ha mantenido muy sabiamente el aroma musulmán, principalmente en las paratas bajas, que existen lugares de cultivo y huertas, como siempre las hubo en el pasado.

En su zona central, un macizo de cipreses que crean un laberinto de árboles, setos, plantas, albercas y fuentes.

Y, en su parte final, como el culmen de un paseo muy agradable, el Palacio del Generalife: una almunia o finca de recreo real.

Además, esta almunia está compuesta por tres patios.

Sus funciones eran diversas: uno para los sedientos animales que consta de un abrevadero, un segundo patio para la guardia, y un tercer patio para el disfrute de la familia real nazarí.

Finalmente, este último nivel del palacio, el famoso patio de la acequia.

Éste ha sabido unir disfrute sensorial y estético, con un patio único, donde se funde el agua de la acequia real, con sus innumerables chorros de agua y un jardin estilo persa. 

Por conseguiente, todo ello hace que la visión estética del conjunto sea perfecta, admirando fusión de jardín, agua y luz.

Así, en el jardín se funden hierbas aromáticas, árboles frutales e innumerables plantas ornamentales.

Recréase mítico jardín coránico, donde el visitante quedará sorprendido y enamorado de tan bello palacio musulmán del siglo XIII.

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